¿Formación interna o formación externa?

Parece claro que la formación es una herramienta estratégica para mejorar la competitividad de las empresas, incluso en estos tiempos de crisis en los que muchas luchan por su supervivencia con cada vez menos recursos.  La formación requiere una inversión en recursos económicos y en tiempo, pero será estratégica en la medida en que sea útil y que aporte valor añadido a los resultados de la empresa. El capital más valioso de cualquier empresa son sus personas y este capital hay que mantenerlo, cuando no enriquecerlo y potenciarlo.

Para el aprendizaje permanente, clave en el necesario cambio en las organizaciones, se presentan dos opciones: formación interna o formación externa, cada una con sus ventajas:

Formación interna:

  • Cuando la información que se comunique sea de carácter confidencial.
  • Cuando la información es tan específica que sólo el personal interno domina.
  • En determinados casos es económicamente más rentable, aunque depende de la disponibilidad de RRHH y materiales.
  • Fomenta un ambiente de convivencia y la consolidación de una cultura propia de la empresa.

Formación externa:

  • Cuando se precisa modificar elementos de la cultura propia, a través del intercambio con otras experiencias y realidades técnicas y laborales.
  • Cuando se requiere una formación específica que sólo se encuentra fuera del entorno de la empresa.
  • Cuando no se dispone de una estructura interna de RRHH adecuada para el desarrollo de la formación.
  • Permite cambios en las metodologías, recursos didácticos, etc. a través de personal profesional de la formación.

Otros factores a tener en cuenta:

  • El compromiso y liderazgo de la dirección.
  • Las relaciones con organismos externos de tipo sectorial, corporativo, administraciones públicas, que pueden ofrecer diferentes oportunidades formativas interesantes.
  • Posibles formaciones compartidas con otras organizaciones, en donde existe la posibilidad de intercambiar y adquirir experiencias profesionales al margen de los propios programas formativos.

Un aspecto muy importante a considerar si la formación,  interna o externa, se realiza en la propia empresa o en instalaciones externas.

  • En general, los cursos impartidos en los puestos de trabajo, obtienen una transferencia de competencias alta. La persona que recibe el curso, inmediatamente aplica los conocimientos y desarrolla las habilidades. Además su actitud hacia el aprendizaje suele ser mejor. Las explicaciones se aplican directamente al trabajo, es decir, la traducción práctica de los aprendido es inmediata.
  • Si embargo, en los cursos impartidos en aula, fuera de las instalaciones, la transferencia de los conocimientos, habilidades, actitudes, etc. es menor. Es más probable que  los conocimientos y las habilidades que se transfieran sean más genéricas y más alejadas de la realidad del trabajo diario de los  alumnos/trabajadores.
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